Los GPS aplicados al estudio del movimiento de bloques entre  fallas geológicas

Como lo confirmó el terremoto de Nothridge, algunas fallas son desconocidas hasta que se mueven durante terremotos grandes y que causan daño. ¿Qué hacemos acerca de estas fallas desconocidas que no podemos ver y no sabemos de su existencia? ¿Tendremos que esperar hasta que un terremoto las descubra?
No necesariamente. En el 2001, los científicos del Centro de Terremotos del Sur de California terminaron la Red GPS Integrada del Sur de California (SCIGN), un sistema avanzado de 250 receptores del Sistema de Posicionamiento Global (GPS). Con esta red las posiciones de lugares por todo el Sur de California pueden ser medidas con precisión. Esta red ahora es parte de un sistema más extenso, el Observatorio de Límites de Placas (PBO), que mide el movimiento a lo largo de todo el oeste de los Estados Unidos.
Midiendo estos lugares por varios años, podemos ver como sitios diferentes se están moviendo con relación uno a otro – por ejemplo, Palos Verdes se está moviendo hacia Pasadena cerca de 4 milímetros (5/32 pulgadas) por año. Si el movimiento entre dos lugares es mayor que el movimiento sobre las fallas conocidas, entonces tenemos una idea razonable de que puede haber otra falla en esa área, quizás cubierta por sedimento. Esto nos puede llevar a hacer enfocadas investigaciones usando otros métodos para identificar la falla desconocida.
Igualmente se hace en otras partes del mundo. En Venezuela, por ejemplo se ha determinado un desplazamiento de cerca de 10 mm/año de la Placa del Caribe con respecto a la Placa Suramericana, en lo que corresponde a la falla de El Pilar y de otros sistemas de fallas relacionados.



 Interesante modelo geológico donde se estudia el movimiento de bloques fallados con la ayuda de dispositivos GPS. En estos casos se determinan la dirección y velocidad del desplazamiento.

Un ejemplo hipotético


Si una falla de desgarre ha desviado un río en un recorrido de 500 m de longitud, y en el supuesto caso de que en los últimos 20 años se ha monitoreado el movimiento entre los dos bloques con la ayuda de estaciones fijas de GPS, obteniéndose una tasa promedio de desplazamiento de 100 mm/año (10 cm/año), se desea calcular de forma aproximada el tiempo en que los dos bloques comenzaron a dislocarse (ver la siguiente figura).

Mapa hipotético donde se muestra un río desviado por una falla de desgarre.

Solución al problema: Por física elemental, se tiene que: velocidad = distancia/tiempo; ahora bien, como se necesita calcular el tiempo, ahora: T = distancia/velocidad.
Llevando la distancia a mm, se tiene: 500 m = 50.000 cm =500.000 mm; luego:
T = 500.000 mm / 100 mm/año = 5.000 años.
Esto nos da una idea acerca de la lentitud relativa de los procesos geológicos, en comparación a la edad promedio de los seres humanos.

Fuente: Buscador de Google

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